Vivimos en una era distinta a cualquier otra. Grandes ciudades, con estímulos de todas partes y un día a día repleto de cambios y desafíos, en el que todo pasa muy rápido. El tiempo pareciera ser cada vez menos, pero nosotros seguimos siendo más o menos lo mismo: respiramos, comemos y dormimos, al igual que hace cientos de años. Nuestros cuerpos son los mismos.

Lo que sí cambió es el mundo que nos rodea, y a partir de ello también se modificó lo que el mundo exige de nosotros. Nuestros trabajos son cada vez más abstractos. Estamos rodeados de computadoras y pantallas que exigen nuestra atención . Si nos olvidamos el celular, o se nos rompe la computadora, sentimos que nos falta una parte del cuerpo. Trabajamos mucho, tal vez demasiado. Y estamos casi siempre conectados.

LA TEORÍA DE LA RESTAURACIÓN DE LA ATENCIÓN.

No hay dudas, todas las investigaciones indican lo mismo: mientras más horas se mantiene la concentración, más débil se vuelve ésta y peores son las decisiones se toman. El cansancio repercute en nuestro criterio, y las equivocaciones nos hacen perder horas o días de trabajo yendo por el camino equivocado. Del otro lado, el cuerpo y la mente descansada permiten que aprendamos con mayor facilidad, que nuestra memoria sea mayor y nuestra capacidad para la toma de decisiones sea mayor. En definitiva, cuando estamos descansados, llegamos más rápido y con menor esfuerzo a los objetivos que nos planteamos.

En este contexto, los psicólogos Rachel y Stephen Kaplan elaboraron, durante la década de 1980, la Teoría de la Restauración de la Atención (Attention Restoration Theory). A través de estudios con personas, la pareja logró comprobar que las personas recuperan su capacidad cognitiva con mayor facilidad en ambientes naturales. O sea, una siesta o unos mates en un departamento no tendrán el mismo efecto reparador que en un parque. Y ese mismo descanso será todavía más efectivo en un bosque o campo e inclusive mejor en una playa o la montaña.

¿Por qué ocurre esto? Porque en un contexto natural el cerebro funciona de manera intuitiva, nuestro cerebro desarrolló durante miles de años el instinto para estar en la naturaleza. Por el otro lado, un medio “humanizado” que expresa intenciones o mensajes, requiere del cerebro mayor esfuerzo y sobre todo que determinadas zonas (encargadas del razonamiento lógico) sigan trabajando.

Desde esta premisa nace la importancia de tomarse vacaciones fuera de nuestras casas y ciudades. A mediano plazo esa puede ser la diferencia entre la salud y la enfermedad producida por estrés. Y en el corto plazo, la diferencia entre estar de buen o mal humor; de tener que quedarse horas extras o no en el trabajo; y, en definitiva, la toma correcta o equivocada de decisiones.

¿Que pensas al respecto? ¿Cómo recuperás vos tu capacidad de atención y que sentís al respecto?

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